Trabajo de campo de Geología en el entorno de Pradoluengo

5 diciembre, 2017

Durante los días 24, 25 y 26 de noviembre, aprovechando el fin de semana y el de la primera evaluación, los alumnos de 2º de Bachillerato realizaron una actividad de campo geológica en el entorno de Pradoluengo (Burgos) visitando las minas de manganeso en Puras de Villafranca, recorriendo la ruta de los conglomerados terciarios del Garganchón y ascendiendo a la Sierra de la Demanda para conocer los materiales paleozoicos que se encuentran en la ruta de ascenso al nacimiento del río Oropesa.

La visita al complejo minero de Puras resultó inolvidable no solo por su interés geológico e histórico, sino por los excepcionales guías con los que contamos en el desarrollo de la actividad: Lucio, uno de los últimos mineros que trabajó en las explotación clausurada en el año 1965 y Sergio, un héroe que ha hecho que este pueblecito se mantenga vivo. Profundo conocedor y defensor de este patrimonio geológico, minero, cultural y paisajístico, que no dejó de sorprendernos a lo largo de las horas que duró nuestra visita y en las que nos pudimos sumergir en las galerías abiertas en la roca, casi como lo hicieron los trabajadores que empezaron a picar en ellas desde niños cuando se abrieron en 1799.

Aprendimos en la mina la dureza terrible de este oficio de quienes apenas vieron la luz durante años, los usos y aplicaciones del manganeso y la pirolusita, cómo se exportó a Inglaterra para la fabricación del Titanic, un improvisado y completo laboratorio en el que experimentamos con las propiedades químicas del manganeso, cómo se depositó en las fracturas abiertas entre los conglomerados calizos, cuando la orogenia alpina elevó la Sierra de la Demanda, rompiendo estas formaciones sedimentarias; sentimos el repiqueteo metálico en las galerías, su humedad y su oscuridad, respiramos el polvo de su ambiente y pudimos aprender disfrutando lo que no viene escrito en los libros de texto…

El sábado, a primera hora de la mañana hicimos un recorrido por el fondo y las alturas de los barrancos del río Garganchón, que tan pronto aparecía como se ocultaba en el valle tragado por las rocas. Un magnífico ejemplo de paisaje fluvial tallado en los duros conglomerados calizos, similares a los que podemos encontrar en Islallana o Matute pero compuestos por una matriz caliza de extraordinaria consistencia. Todos estos depósitos fluviales de grandes cantos rodados de cuarcita se formaron como consecuencia de la erosión fluvial de grandes ríos durante el terciario, que cuando se compactaron dieron lugar a estos conglomerados majestuosos, entre los que pudimos disfrutar en un día de invierno y lluvia, aún con colores de otoño. En las cotas más altas de nuestro recorrido pudimos encontrar y observar pruebas de un cabalgamiento de los materiales secundarios calizos, más plásticos, que se superpusieron a estos conglomerados y entre los que encontramos algunos restos fósiles de unos bivalvos gigantescos y extraños, los rudistas. La ruta terminó entre lluvia pero con el gran placer de haber descubierto y recorrido un enclave que es un pequeño tesoro. La tarde fue completa gracias a la generosidad del propietario de una de las fábricas textiles más importantes de la zona, que nos enseñó una de las factorías ya abandonadas poniendo en funcionamiento para nosotros una maquinaria ya casi olvidada, que mágicamente escupía calcetines.

Por fin el domingo, pudimos ascender por una pequeña senda al nacimiento del río Oropesa, abriéndonos paso entre hayedos, bosques mixtos y pinares de pino silvestre, que se mostraron para nosotros con las primeras nieves del año, fue una ascensión dura y muy interesante desde el punto de vista geológico, donde pudimos comprobar cómo las fuerzas de la tierra plegaron las rocas para elevar la Sierra de la Demanda, cuyo núcleo habla de la antigüedad de estos paisajes levantados sobre rocas del paleozoico, rocas metamórficas como cuarcitas, serpentinas y pizarras que nos acompañaron a lo largo de todo el recorrido en un paisaje de perfiles suaves y de fuertes pendientes, en los que los bruscos cambios de temperatura han fracturado la roca viva dando lugar a la formación de extensos canchales bajo las cumbres que se abren entre los claros de pinar.

Una actividad intensa, de trabajo, de estrecha convivencia, inolvidable para todos en la que además de aprender Geología también aprendimos, sobre la vida, sobre la gente y en definitiva de cómo ser mejores personas.

 

Información sobre las minas de manganeso de Puras de Villafranca

Rutas en el entorno de Pradoluengo

 

A.G.